
Blue Sargent ha encontrado muchas cosas. Por primera vez en su vida, tiene amigos en los que puede confiar, un grupo del que siente que forma parte. Los chicos del cuervo la han aceptado sin reservas; los problemas de ellos se han convertido en los problemas de Blue, y al contrario. Pero hay algo malo en encontrar cosas: el daño que hace perderlas, y lo fácil que es que se desvanezcan.
Todo el mundo tiene secretos. Los guardamos o nos los guardan, los controlamos o escapan a nuestro control. Ronan Lynch también.
El gran secreto de Ronan es que puede coger cosas de los sueños y traerlas al mundo real.
Lo malo es que hay alguien más que desea esas mismas cosas. Alguien cuyas intenciones son más siniestras.
The Raven Boys es la nueva saga de Maggie Stiefvater, autora de la exitosa trilogía Temblor.
En Temblor, Grace y Sam se encontraron y se enamoraron. En Rastro, tuvieron que luchar por estar juntos... y no lo consiguieron. Ahora, en Siempre, la tercera y última parte de la trilogía, los desafíos y los riesgos son mayores que nunca. Grace parece incapaz de volver a ser humana. El padre de Isabel ha empezado la caza de los lobos de MercyFalls. Surgen del pasado peligros que parecían olvidados. Y mientras la muerte acecha, a Sam y Grace, a Isabel y Cole, les resulta más y más difícil aferrarse al amor.
La curación de Sam. La falta de transformaciones de Grace. Los nuevos lobos añadidos por Beck a la manada. El odio del padre de Isabel hacia los lobos... Todos los acontecimientos narrados en Temblor dejan una huella en la vida de sus protagonistas. Ahora, la segunda parte de la saga sigue el rastro de Grace, Sam e Isabel, y el de personajes nuevos tan inesperados e inquietantes como Cole. Rastro añade a la intensidad amorosa de Temblor una trama trepidante e inesperada.
Grace observa desde hace años a los lobos que viven en el bosque contiguo a su casa. Uno de ellos, un lobo de ojos amarillos, ha llegado a convertirse en una presencia distante sin la que Grace ya no puede vivir.
Sam, mientras tanto, lleva una doble vida: durante el invierno, en los bosques helados, disfruta de la protección de su manada, y de la lejana compañía de una chica que le observa sin miedo. En verano, atesora sus momentos como humano… hasta que el frío le hace cambiar de nuevo.




